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El castaño virtual de Ana Frank, pega tu hoja.

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“El árbol de Ana Frank; Un monumento interactivo: Jerónimo Medina Valcarreras mantiene vivo el árbol de Ana Frank, ¿y tú?”

 

Con esta frase quiero invitar, tras realizar mi acción de contribución a la permanencia de esta iniciativa del Museo de Ana Frank para unir a los lectores y seguidores del Diario de Ana Frank y sus ideas de lucha por un mundo mejor, a que se sumen cuantas personas quieran, desde aquí les animo. En esa página web, que menciono más abajo, hay registradas hasta el momento más de 100.000 personas de todas partes del planeta. Lopera, mi pueblo, ya cuenta con su registro correspondiente, si quieres dejar presente allí tu nombre y tu localidad y abrir un hueco en valores como:

 Libertad, Utilidad, Humanidad, Felicidad, Generosidad, Valor, Bondad; pega tú también una hoja. La dirección es: 

http://www.annefranktree.nl/index.aspx?lang=es

Lágrimas, tristeza y último adiós al árbol de Ana Frank.
Gritemos todos juntos: NO a su tala.

20070315182426-anafrank.jpgConfieso que la escritura de estas líneas me provoca una terrible emoción, no exenta de multitud de lágrimas que intento contener para poder decir todo lo que me gustaría. Conocido es mi amor por los árboles, mi oposición frontal y hasta el límite a la tala de ninguno de ellos y mi especial sensibilidad con las causas humanas y las injusticias tan frecuentes que se producen constantemente y que han tenido lugar a lo largo de toda la Historia. Las terribles consecuencias del Holocausto con sus trágicas muertes indiscriminadas sobre millones de judíos, gitanos, mendigos, etc. de todas las edades y condiciones sociales me llegan a conmocionar con sólo evocar la imagen de cualquiera de sus pequeñas historias individuales.

Reconozco que la lectura del Diario de Ana Frank, a mis 18 años de edad, marcó en gran medida mi forma de ver las cosas, volviéndome más cercano a la realidad vital que nos rodea, pues logré transformar un sentimiento de impotencia por tanto dolor en un gran valor, el del respeto y confianza por la Democracia y la búsqueda constante de la libertad, la paz y el diálogo entre las personas. La lectura de ese libro supuso un motivo crucial en un momento determinante que influenció y marcó mi carácter, manifestado después a través de cualidades tan significadas como el respeto hacia los demás o siendo absolutamente tolerante con todos mis semejantes sin importar su color, raza o creencias.

Así es que, desde el mismo instante que supe de la noticia: que el Ayuntamiento de Ámsterdam (Holanda) había ordenado al dueño de la parcela donde se erige el ya muy enfermo castaño de 150 años que lo tale por precaución de la salud pública; sufrí un gran vacío interior, de nuevo la indignidad, la sinrazón humana, el despotismo y la crueldad del hombre contra la naturaleza. Volví a sentir la misma rabia, aflicción, tristeza y un enorme malestar como cuando el Sr. Alcalde de mi pueblo decidió talar indiscriminadamente más de 50 árboles en la travesía de mi localidad, Lopera (Jaén). Nunca se lo podré perdonar, ni tampoco la censura que año tras año me impone contra mi libertad para denunciar públicamente lo que considero un gravísimo error y un daño infinito a la naturaleza y al legado verde para las próximas generaciones.

Yo mismo, en aquel artículo contra la tala indiscriminada de árboles que se llevó a cabo en mi pueblo, dije de ellos y dejé escrito que: “Testigos mudos de nuestra historia, eran parte de la herencia viva de nuestro pasado”. Porque los árboles son patrimonio de la naturaleza.

Ana Frank era una niña judía alemana que murió a los 16 años de edad víctima de los nazis tras pasar más de tres años encerrada en “La casa de atrás”, una buhardilla en la parte superior de un almacén donde permaneció escondida junto a siete miembros de su familia y amigos de sus padres hasta que alguien los delató. Ella decidió contar su historia personal, así como la de su familia y la de muchos judíos en un Diario personal, a su imaginada amiga del alma Kitty, en sus páginas dejó también escritos sus sentimientos, sus alegrías y sus miedos. El 4 de agosto de 1.944 las SS. Alemanas los detuvieron y los enviaron a campos de concentración, Anda Frank y su hermana Margot (3 años mayor que ella) fueron enviadas, tras pasar por distintas prisiones holandesas, al campo de concentración de Auschwitz (Polonia) y en octubre de 1944, cuando las cámaras de gas dejaron de funcionar, se produjo una gran operación de evacuación y fueron deportadas al campo de concentración de Bergen-Belsen (Alemania), las desastrosas condiciones de higiene y el hacinamiento produjo una epidemia de tifus que costó la vida a miles de internos judíos, entre ellos a las hermanas Margot y Ana Frank entre finales del mes de febrero y principios del mes de marzo de 1.945. El día 12 de abril de 1.945 las tropas inglesas liberaron el campo de concentración nazi, aunque para entonces sus restos yacían entre los restos de las fosas comunes. Ahora se cumplen exactamente 62 años de aquello.

Ana Frank solía contemplar el castaño desde la ventana del desván de la casa de atrás, así podía ver como pasaban las estaciones del año observando las flores y el color de sus hojas. En su diario escribió acerca de él y de su propio deseo acerca de significar algo para los demás cuando terminara la guerra. No sólo para su propio entorno, sino también para gente que no conocía. Su diario ha inspirado a millones de personas alrededor del mundo a luchar por un mundo mejor. Así pues, su deseo se ha hecho realidad.

El árbol que veía Ana Frank era un castaño, que en la actualidad tiene más de 150 años de antigüedad y pesa 27 toneladas, es inmensamente grande y frondoso y además está clasificado como un monumento histórico de esta ciudad holandesa, pero un parásito (un hongo) lo ha dañado hasta dejarlo profundamente enfermo y a punto de morir. Ahora el dueño de la parcela donde se hallan las inmensas raíces del castaño deberá talarlo al haber recibido un permiso - orden del Ayuntamiento de Ámsterdam por considerar que el estado de enfermedad avanzada del árbol puede suponer un peligro por su caída y volumen y asegurar así la salud pública. Sin embargo, tendrá que esperar durante un período de 6 semanas en el que los ciudadanos podrán presentar sus alegaciones al Ayuntamiento. De momento la ejecución está paralizada por las protestas de ecologistas y el Museo de Ana Frank ha podido lograr que un esqueje del viejo árbol sea replantado mediante su injerto en el mismo lugar que se alza el ya muy enfermo castaño, el árbol de Ana Frank.

Una vez más me opongo a cualquier tipo de tala, creo que existen medidas suficientes para salvar a este árbol y que esta medida es una forma ligera, precipitada y desalmada de actuar contra la naturaleza en lugar de trabajar a favor de ella y de la recuperación del castaño. Ojalá nunca desapareciera, pero visto lo ocurrido en Lopera, estimo que sólo nos quedarán lágrimas, tristeza y dar un último adiós al árbol de Ana Frank, aunque deberíamos todos juntos gritar un firme NO a la tala, a la del árbol de Ana Frank y a la de todos los árboles del mundo.

En memoria y recuerdo de Ana Frank y como homenaje a ella y a su árbol, su maravilloso castaño, incorporaré a mi artículo las tres páginas completas del Diario de Ana Frank en las que ella hacía mención expresa al castaño más famoso de Holanda que ahora quieren talar:

Miércoles, 23 de febrero de 1944

Mi querida Kitty:

Desde ayer hace un tiempo maravilloso fuera y me siento como nueva. Mis escritos, que
son lo más preciado que poseo, van viento en popa. Casi todas las mañanas subo al desván para purificar el aire viciado de la habitación que llevo en los pulmones. Cuando
subí al desván esta mañana, estaba Peter allí, ordenando cosas. Acabó rápido y vino
adonde yo estaba, sentada en el suelo, en mi rincón favorito. Los dos miramos el cielo
azul, el castaño sin hojas con sus ramas llenas de gotitas resplandecientes, las gaviotas y
demás pájaros que al volar por encima de nuestras cabezas parecían de plata, y todo esto
nos conmovió y nos sobrecogió tanto que no podíamos hablar. Peter estaba de pie, con la cabeza apoyada contra un grueso travesaño, y yo seguía sentada. Respiramos el aire,
miramos hacia fuera y sentimos que era algo que no había que interrumpir con palabras.
Nos quedamos mirando hacia fuera un buen rato, y cuando se puso a cortar leña, tuve la
certeza de que era un buen tipo. Subió la escalera de la buhardilla, yo lo seguí, y durante
el cuarto de hora que estuvo cortando leña no dijimos palabra. Desde el lugar donde
me había instalado me puse a observarlo, viendo cómo se esmeraba visiblemente para
cortar bien la leña y mostrarme su fuerza. Pero también me asomé a la ventana abierta, y
pude ver gran parte de Ámsterdam, y por encima de los tejados hasta el horizonte, que era de un color celeste tan claro que no se distinguía bien su línea.
-Mientras exista este sol y este cielo tan despejado, y pueda yo verlo -pensé-, no podré
estar triste. Para todo el que tiene miedo, está solo o se siente desdichado, el mejor remedio es salir al aire libre, a algún sitio en donde poder y estar totalmente solo, solo con el cielo, con la Naturaleza y con Dios. Porque sólo entonces, sólo así se siente que todo es como debe ser y que Dios quiere que los hombres sean felices en la humilde pero hermosa Naturaleza.
Mientras todo esto exista, y creo que existirá siempre, sé que toda pena tiene consuelo, en cualquier circunstancia que sea. Y estoy convencida de que la naturaleza es capaz de
paliar muchas cosas terribles, pese a todo el horror.
¡Ay!, quizá ya no falte tanto para poder compartir este sentimiento de felicidad
avasallante con alguien que se tome las cosas de la misma manera que yo.

Tu Ana

P. D. Pensamientos: A Peter.

Echamos de menos muchas, muchísimas cosas aquí, desde hace mucho tiempo, y yo las
echo de menos igual que tú. No pienses que estoy hablando de cosas exteriores, porque
en ese sentido aquí realmente no nos falta nada. No, me refiero a las cosas interiores. Yo, como tú, ansío tener un poco de aire y de libertad, pero creo que nos han dado
compensación de sobra por estas carencias. Quiero decir, compensación por dentro. Esta
mañana, cuando estaba asomada a la ventana mirando hacia afuera, mirando en realidad
fija y profundamente a Dios y a la Naturaleza, me sentí dichosa, únicamente dichosa. Y,
Peter, mientras uno siga teniendo esa dicha interior, esa dicha por la Naturaleza, por la salud y por tantas otras cosas; mientras uno lleve eso dentro, siempre volverá a ser feliz.
La riqueza, la fama, todo se puede perder, pero la dicha en el corazón a lo sumo puede
velarse, y siempre, mientras vivas, volverá a hacerte feliz.
Inténtalo tú también, alguna vez que te sientas solo y desdichado o triste y estés en la
buhardilla cuando haga un tiempo tan hermoso. No mires las casas y los tejados, sino al
cielo. Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro y que,
pase lo que pase, volverás a ser feliz.


Martes, 18 de abril de 1944
Querida Kitty:

Por aquí todo bien. Ayer por la tarde vino de nuevo el carpintero, que empezó con la
colocación de las planchas de hierro delante de los paneles de las puertas. Papá acaba de
decir que está seguro de que antes del 20 de mayo habrá operaciones a gran escala, tanto
en Rusia y en Italia como en el frente occidental. Cada vez resulta más difícil imaginarme que nos vayan a liberar de esta situación.
Ayer Peter y yo por fin tuvimos ocasión de tener la conversación que llevábamos
postergando por lo menos diez días. Le expliqué todo lo relativo a las chicas, sin
escatimar los detalles más íntimos. Me pareció bastante cómico que creyera que normalmente omitían dibujar el orificio de las mujeres en las ilustraciones. De verdad, Peter no se podía imaginar que se encontrara tan metido entre las piernas. La velada acabó con un beso mutuo, más o menos al lado de la boca. ¡Es una sensación maravillosa!
Tal vez un día me lleve conmigo el libro de las frases bonitas cuando vaya arriba, para
que por fin podamos ahondar un poco más en las cosas. No me satisface pasarnos todos
los días abrazados sin más, y quisiera imaginarme que a él le pasa igual.
Después de un invierno de medias tintas, ahora nos está tocando una primavera hermosa.
Abril es realmente maravilloso; no hace ni mucho calor ni mucho frío, y de vez en
cuando cae algún chubasco. El castaño del jardín está ya bastante verde, aquí y allá
asoman los primeros tirsos.
El sábado Bep nos mimó trayéndonos cuatro ramos de flores: tres de narcisos y un
ramillete de jacintos enanos, este último para mí. El aprovisionamiento de periódicos del señor Kugler es cada vez mejor.
Tengo que estudiar álgebra, Kitty, ¡hasta luego!

Tu Ana M. Frank

Sábado, 13 de mayo de 1944
Mi querida Kitty:

Ayer fue el cumpleaños de papá, papá y mamá cumplían 19 años de casados, no tocaba
mujer de la limpieza y el sol brillaba como nunca. El castaño está en flor de arriba abajo, y lleno de hojas además, y está mucho más bonito que el año pasado.
Kleiman le regaló a papá una biografía sobre la vida de Linneo, Kugler un libro sobre la
naturaleza, Dussel el libro Ámsterdam desde el agua, los Van Daan una caja gigantesca,
adornada por un decorador de primera, con tres huevos, una botella de cerveza, un yogur y una corbata verde dentro. Nuestro pote de melaza desentonaba un poco. Mis rosas despiden un aroma muy rico, a diferencia de los claveles rojos de Miep y Bep. Lo han mimado mucho. De la casa Siemons trajeron cincuenta pasteles (¡qué bien!), y además papá nos convidó a tarta de miel, y a cerveza para los hombres y yogur para las mujeres.
¡Todo estuvo riquísimo!

Tu Ana M. Frank
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El autor: Jerónimo Medina Valcarreras.

Bienvenidos al Blog de Península Literaria

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El Blog de Península Literaria te desea una feliz estancia. Aquí podrás leer, escribir, conocer gente y muchas cosas más.

Dijo el ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha: "la pluma es lengua del alma". Cabe añadir y tendremos la esperanza, de que en nuestros pensamientos se forje el mágico espíritu de las ideas y a través de nuestras fértiles manos se moje la tinta que trace en forma de versos, párrafos, diálogos y demás creaciones artístico – literarias un mundo escrito tan libre como el vuelo de un ave. Este grupo es una pequeña franja escrita que se proyecta en un lago, quizás en un mar de letras; cuaderno cercado por la tinta, y que sólo por una parte relativamente estrecha está unida y tiene comunicación con otro cuaderno de extensión mayor. Así es Península Literaria.

Se estima conciliar toda ideología, diversas formas de creación literaria, múltiples y variados conceptos. Una pluralidad dinámica que gire en armonía con el respeto, la comprensión y la calidad de los autores. Porque esta Península acogerá a todos cuantos quepan, aquí podrán leer y escribir, dedicar un sabio tiempo a la amistad o al entretenimiento más productivo. Hermanados por un idioma, el español y unidos por una pasión: la Literatura. Así pretende ser esta Península Literaria que abrió sus puertas con la ambición de crecer y llegar a todos los rincones, con la aspiración de contentar a muchos y aprender de otros. Serán necesarios la colaboración, la tolerancia, el entendimiento y la ayuda de todos. Autores y lectores.

Además, somos muchos quienes creemos en la fuerza de las palabras, las ya escritas y las que aún quedan por escribir. Por eso, cerrando los ojos podemos ver al lector que escribe, al escritor que lee; al abrirlos vemos por tanto que autores son y pueden serlo todos...

¡Bienvenida/o a Península Literaria!

El Autor: Jerónimo Medina Valcarreras



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